Koudo keizai seichou: La época dorada en que Japón volvió a nacer

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En la historia de Japón, es conocido a nivel mundial que hubo un punto de inflexión que marcó claramente su gran salto, pasando de ser un país devastado por la segunda guerra mundial, empobrecido y con un destino incierto a levantarse como una potencia económica e industrial con un futuro prometedor. Una nación bélica con sed de expansión que fue reducida por sus adversarios (los Aliados) quedando atado de pies y manos bajo leyes a las que se le sometió y acató de forma sumisa encaminándolo así a un cambio coyuntural, volviéndose de esta manera una nación pacifista. 

Aunque hoy en día suene impensable, el Japón de los años 50 contaba con una fama de fabricar productos de baja calidad. Sus productos electrónicos y vehículos estaban mal vistos en el extranjero, no duraban mucho y presentaban problemas; estos eran considerados lo peor del mercado apreciándose solo su artesanía, pero algo ocurrió durante esas décadas que hizo resucitar a Japón e impulsarlo al éxito. "El milagro japonés” es como se le suele llamar popularmente desde fuera, en Japón es conocido como "Koudo keizai seichou” (高度経済成長) un periodo en ascenso, una escalera de progreso que abarca desde el año 1954 hasta el 1973, un momento en la historia donde Japón ve nacer el primer Shinkansen, levantar su enorme símbolo como la torre en Tokio e incluso ser sede de los Juegos Olímpicos; cabe recordar que Japón estuvo sometido a la ocupación enemiga desde 1945 hasta 1952, fecha en la que recibe su independencia en el "Tratado de San Francisco” .

La posguerra y la intervención estadounidense en Japón, sería quizás el factor que sirvió de abono para la preparación de tierra fértil de la cual posteriormente Japón haría lo suyo. ¿Cuál es el secreto y qué factores sirvieron para que este progreso se diera en solo unas décadas?, desmenuzando un poco ese pasaje histórico, sale a la luz muchas curiosidades, posibles mitos y verdades.

En 1945 al finalizar la guerra, pese a que los Aliados pretendían repartirse el terreno japonés en cuatro secciones, los Estados Unidos quien encabezaba este grupo, por alguna razón propuso hacerse cargo de Japón de forma única. El trato que tuvo Japón por parte del norteamericano y persona a cargo el general Douglas MacArthur, fue más diplomático. Un personaje que hizo respetar los derechos humanos en tierras niponas y que incluso sus reformas mejoraron a un Japón anteriormente sometido por su propio gobierno machista, acentuadamente dividido en castas y cegado por una monarquía que manipulaba sus vidas bajo la fe divina. Como principal objetivo, fue el desarme total de Japón que va desde la destrucción de fábricas con fines bélicos hasta la modificación de su sistema administrativo.

Durante la segunda guerra mundial, muchos países apostaron por las mejores mentes de la época, grandes inventos desde las potencias surgían a diario para ser usados con fines bélicos pero que en esencia encerraban lo que llamaríamos alta tecnología. Japón también tenía lo suyo, algunos curiosos inventos que no salieron mucho a la luz en la posguerra, pues como sabemos, la historia la escriben los ganadores. Independientemente de los logros tecnológicos que tenía el Japón en ese entonces, países como Alemania o Estados Unidos, llevaban cierta ventaja y fue la derrota nipona lo que hizo prohibir su exportación, convirtiendo a Japón en un país consumista y lleno de productos occidentales. Mientras el pueblo japonés gastaba su dinero en productos occidentales, el país cavaba su propia tumba y no había ingresos. La modernidad y los nuevos aparatos cegaron a los nipones que compraban y compraban sin parar. Los empresarios japoneses cayeron en cuenta que el mejor camino para sacar a Japón de la miseria y consumismo, era fabricar productos de calidad y exportarlos a América y Europa. 

Se dice que Japón aprovechó en cierta forma la tecnología que llegaba de Occidente para estudiarla y perfeccionarla (ingeniería inversa), esto le hizo ganarse la fama de "copiadores” en cierto sentido. Los occidentales olvidaron aquél detalle que el japonés "no mira, observa” y tras viajar a Occidente llevando sus productos mejorados e invertir mucho tiempo, esfuerzo y técnicas de publicidad, consiguieron limpiar la mala fama, dando luz verde a los productos japoneses.

Una de las técnicas que empleó Japón, fue la de evitar poner a sus productos nombres en japonés, en katakana o kanji, dándole un toque más "occidental” con letras romanas y palabras rebuscadas. La empresa Sony narra cómo tenían que contratar a universitarios para que hablen bien de sus productos en público y cómo creaban atractivos slogan que se adapten a la ocasión y mentalidad occidental y el tiempo hizo lo suyo, pues luego de unos años, todo aquello que llevaba la etiqueta "made in Japan” se volvió sinónimo de calidad y alta tecnología, de esta manera la exportación nipona creció lo que conllevó a la industrialización y aumento de trabajo hasta llegar a lo que hoy en día somos testigos.

A modo de reflexión se podría decir que cuando un país se despreocupa en fabricar armas o hacer guerras y centra gran parte de su economía, ideas y mano de obra en el desarrollo comunitario y educacional, lo que se podría llamar como verdadero patriotismo, pueden ocurrir estos "milagros”.


Por: Luis Guillermo Shimabukuro

Artículo para el espacio "Japoneando”

del programa radial "Salsa Latina”.










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