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Hace unos días, mientras hacía el turno de patrulla de la escuela de mis niños, veía a los niños que iban a la escuela con sus mejores galas pues un día anterior, en el cuaderno de comunicación (renraku cho) se nos informó a los padres que ese día tomarían las fotos del concierto escolar (ongaku kai) por lo que pedían que no enviemos a los niños con ropa de deporte. 

Durante los 20 minutos que duró mi turno pude ver a tres niños que asistían vestidos con ropa de deporte, uno de ellos al ver a sus compañeros se dio cuenta y regresó a su casa volviendo a la escuela ya bien cambiada y sonriente. Ya casi al terminar mi turno vi que un padre traía a su niña que vestía uniforme de educación física por lo que le dije que la niña debía llevar otra ropa, ella exclamó ¡Es verdad!, pero su padre le dijo "Shikatanai” (no puedo hacer nada) y continúo su camino a la escuela mientras su hija empezó a llorar.  

Conversando con otra madre, me decía, algunos padres japoneses no se dan tiempo para ver el cuaderno de aviso, no lo leen y no piensan en que su ausencia de responsabilidad afecta a sus hijos quienes pasarán vergüenza y que generarán una mala impresión en los maestros.

Nosotros los padres latinos y extranjeros en general, cuando decidimos traer a nuestra familia a estas tierras, no pensamos como sería la vida escolar de nuestros hijos, son muy pocos los padres que tienen una noción de este sistema educativo, muchos creen que es igual que en su país, pero déjeme decirles que este sistema educativo es muy diferente.

En días pasados participé en una conferencia dada por el Ministerio de Educación en la ciudad donde radico, el tema fue "Problemática que enfrentan los niños extranjeros y los tipos de ayuda que el Ministerio de Educación (sección internacional) ofrece”, y pude comprobar una vez más que a pesar de las diferentes medidas adoptadas, a pesar el deseo de ayudar, aún no se cubren todas las necesidades de nuestros niños y que el número de traductores que actualmente acuden a las escuelas para ayudarles no es suficiente. 

Muchos niños y adolescentes que vienen a Japón no vienen por decisión propia, son traídos por sus padres, y aunque en sus países hayan sido buenos estudiantes la realidad que vivirán en Japón será diferente pues deben aprender un idioma con tres diferentes tipos de escritura (Hiragana, Katakana y Kanji), enfrentar un medio cultural, costumbres y clima diferente, es decir un cambio radical que puede afectar su estado de ánimo. Por lo que es necesario brindarles una ayuda adecuada para que se adapten al sistema, y lo más importante, afecto y comunicación de parte de sus padres.

A pesar de los avances y cambios para ayudar a los extranjeros, aún existen problemas y la falta de personal adecuado en esta ayuda es por ello el Comité de Educación en Hyogo, se ha visto obligado tomar nuevas estrategias para ayudar a los niños extranjeros,  pero esta tal vez tome su tiempo, es por ello que como padres no podemos dejar de ayudar e insistir con la educación de nuestros hijos a través de una buena comunicación y apoyo permanente, y no delegar la responsabilidad a los maestros.
 
Por: Una madre latina en Japón











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