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El sistema educativo japonés, con sus virtudes y defectos, es en el que están nuestros niños, por lo tanto, tenemos que aprender a entenderlo y adaptarnos. En Japón la participación de los padres en la educación de sus hijos es fundamental, hecho que para algunos padres extranjeros pasa desapercibido. Muchos padres creen que los principales problemas que afrontan sus hijos son la adaptación y el hostigamiento (ijime);  pero al parecer, el tema es mucho más complejo. A fin de conocer un poco más sobre el panorama educacional de nuestros niños en Japón, conversamos con la psicóloga Cynthia Jackeline Uehara.


¿Sra. Uehara gracias por la entrevista, puede hablarnos sobre su formación profesional?

Estudie en Perú psicología especializándome en psicología educativa. Mi padre trabajaba en Japón por lo que durante las vacaciones siempre venía a verlo y me interesaba realizar mi internado en Japón, fue así que el 2006 ingresé al Colegio Particular Sagrado Corazón de Jesús en Gunma, dirigido por la Licenciada en Educación Rosa Elena Miranda, a quien agradezco profundamente por permitirme realizar mi Internado de Psicología. Luego de esta experiencia regresé a Perú para obtener mi título.


¿Cómo fue su experiencia en dicha escuela?

Tener la oportunidad de realizar mi internado de Psicología aquí en Japón fue una experiencia muy gratificante y llena de aprendizajes. Cuando ingresé habían niños desde nido hasta secundaria, era la primera vez que se organizaba un departamento psicológico, fue un trabajo muy lindo con los niños y con sus padres, se organizaron reuniones con ellos a manera de una escuela de padres. Me sorprendió mucho el ritmo de vida de las familias en Japón, debido al trabajo habían casos en que los niños pasaban muchas horas en la escuela, que luego de las clases era guardería.


Nos comenta que regresó al Perú para obtener su título, pero ahora está en Japón, ¿cuándo y por qué regresó?

Llegué en el 2009 solo por unos meses pero mi regreso coincidió con la crisis económica, justo en ese momento se me presentó la oportunidad de participar en un proyecto educativo con niños latinos que desertaban de las escuelas japonesas por diversas razones. A raíz de la crisis económica muchas familias entraron en inestabilidad lo que generó que muchos niños salieran de las escuelas, para rescatar a esos niños se creó este proyecto en el que la mitad del programa se impartía en japonés y la otra mitad en español. Además se reforzaba la parte psicopedagógica. Este proyecto se inició en el 2009 con 3 niños y llegamos a tener más de 60; el proyecto duró 3 años. 


Según su experiencia ¿Cuál cree es el principal problema de nuestros niños en la escuela japonesa?

Durante los tres años que trabajé en el proyecto pude ver muchos casos de niños y adolescentes que no se adaptaban a la escuela japonesa; durante el tiempo que pasaban con nosotros los preparábamos para reintegrarse al sistema y casi todos pudieron hacerlo. De esta experiencia y de otros casos que me consultaron, observé que muchos niños que llegan a la escuela japonesa no logran integrarse debido a la falta de apoyo de sus padres.

El sistema japonés es diferente al de nuestros países, aquí en la primaria y en la secundaria no se repite de año, cuando un niño no tuvo una buena base durante esos primeros años llega a la secundaria y siente la presión de los exámenes para el koukou y luego para la universidad y es allí en donde no pueden afrontar el hecho de que "no saben” y desertan de las escuelas o se ven involucrados en otros problemas como pandillas, vicios, etc.

Es este proceso la participación de los padres es más que fundamental, es prioritaria. No podemos cambiar el sistema pero sí ser parte activa en la educación de los niños.


¿Cómo podemos ser parte activa en la educación de los niños?

El sistema japonés durante la primaria y la secundaria es de no repitencia, para que esto funcione los niños necesitan de un permanente control de su avance por parte de sus padres; son ellos los que en casa tienen que enseñarles hábitos de estudios a sus hijos, preocuparse por si llevan sus deberes, saber qué porcentajes de notas tienen y si ellos no pueden ayudarlos a resolver las tareas buscar la manera de que tengan la ayuda que necesitan para no atrasarse en los estudios. 

Muchos padres se quejan de que su hijo no estudia o que en secundaria no tiene buenas calificaciones, pero qué pasa en casa, primero el niño llega de la escuela, en muchos casos a una casa vacía, llega el padre en la noche y solo le pregunta si realizó los deberes y el niño le responde que sí, pero nadie controla si de verdad el niño realizó o no sus deberes; en otros casos los padres le piden al niño que estudie pero mientras tanto ellos tienen la TV encendida o están viendo programas de internet sin prestarles atención a sus niños ni proporcionarles un ambiente adecuado de estudios.

Es importante inculcarles adecuados hábitos de estudios desde muy pequeños.  Si sabemos que el sistema japonés tiene la no repitencia, debemos enseñar a nuestros hijos que valoren el conocimiento no por un examen sino por el hecho de aprender. 


Otro tema que preocupa a los padres de la comunidad es el hostigamiento (ijime) ¿Podríamos decir que es también una causa de deserción escolar?

Si, esto se puede dar en la primaria, secundaria o koukou. Se presenta en la primaria, siendo muchas veces desapercibido por los padres continuando hasta la secundaria, en donde el adolescente además está cargado con la presión de su rendimiento académico, la presión en los bukatsus, la idea típica de obedecer al "sempai” (compañeros de grados superiores), etc.; son una de las principales razones por las que los adolescentes dejan la escuela.


¿Por qué un niño muchas veces no le cuenta a sus padres que es víctima de ijime?

Durante los años que llevo en Japón las razones son varias, muchos niños no hablan en parte por las amenazas que reciben, pero hay otras respuestas que me sorprendieron, los propios niños me decían que no les contaban porque sus padres no hablaban japonés y no podrían ayudarlos a solucionar el problema; en varios casos la falta de presencia de los padres debido al trabajo u otros factores hacía que los niños no quisieran hablar; un niño que llega de la escuela a casa y no encuentra a nadie con quien hablar o en la noche ve a sus padres cansados y renegando, por lo general no va a tener el espacio ni el ambiente adecuado para contar problemas tan serios como que está sufriendo maltrato u hostigamiento.


¿Cree qué los niños extranjeros pueden ser más propensos a padecer hostigamiento?

No, cualquier niño puede serlo indistintamente si es extranjero o no. Por lo general los niños que son víctimas de ijime tienen algunas características que los hacen más vulnerables, son niños que no tienen comunicación familiar, tienen padres autoritarios, son muy tímidos o retraídos, etc. Otro atenuante es ser diferente, en Japón la conducta social maneja el concepto de unanimidad, es decir a las personas que son diferentes hay que cambiarlas, todos tienen que pensar igual.


En el caso del ijime u hostigamiento ¿cómo un niño puede convertirse en agresor?

Un niño no nace con conductas agresivas, las aprende, para mí cuando hay una situación de ijime no solo veo una víctima, en si hay dos, el hostigador y el hostigado, ya que el niño hostigador de alguna manera aprendió a hostigar y por lo general también es víctima de violencia en su entorno.

En el tema del hostigamiento hay tres grupos que participan: 

El primero es el agresor. Ningún niño nace siendo agresor, por lo general son niños que en casa tiene un modelo de violencia ya sea por parte de sus padres o el entorno; por mencionar un ejemplo un niño que ejerce permanentemente acoso a niños extranjeros es porque quizás en casa tenga un padre xenófobo que todo el tiempo habla de su desprecio a los extranjeros. Un niño que ve como el padre insulta permanentemente a la madre, aprende a insultar, etc. Los niños agresores tienen un fuerte modelo en casa, familias disfuncionales, problemas de violencia doméstica, etc.

El segundo grupo son los niños agredidos, en donde como comentaba antes, muchas veces son niños sobreprotegidos o que han sufrido violencia y aprendieron que recibir maltrato es normal. Se repite el caso de familias en donde prima conductas violentas. Por lo general son niños tímidos con baja autoestima.

Y el tercer grupo son los espectadores, son niños que por temor a la presión del grupo callan y miran. Convertirse en un espectador puede traer problemas psicológicos en la vida futura de sus hijos, ya que a nivel psicológico aprenden a ser indiferentes, a aceptar las injusticias como cosas normales. 


¿Qué podemos hacer si hay señales de que nuestros niños son víctimas o agresores?

Lo principal es la prevención, pero de darse el caso es necesario e importante que se busque ayuda psicológica, no sólo para el niño sino también para la familia. Para evitar llegar a estas situaciones lo más importante es la prevención y para ello es fundamental tener una buena y verdadera comunicación con nuestros hijos desde pequeños. El control también es muy importante, se debe tener cuidado con lo que los niños ven en la TV, los juegos que usan, etc.


¿Y cómo darnos cuenta si es espectador?

Allí de nuevo entra en juego la palabra "comunicación”; la vida en Japón es muy estresante pero deben darse un tiempo y conversar con sus hijos, escucharlos, dejar que cuenten que hicieron. Por mencionar un ejemplo, si nuestro hijo nos cuenta que en clases le rompieron el cuaderno a un amigo y le preguntas: "¿y tú qué hiciste?” y el niño te responde: "Nada solo nos reímos”, debemos percibir que está en una posición de espectador. En este caso es importante comentar sobre lo malo de la acción, de cómo se sentiría si fuera él y que no está bien reírse ni permitirlo, lo correcto es avisar al maestro. De estas cosas solo se van a dar cuenta si hablan con sus hijos y los dejan hablar a ellos. Es importante que como padres inculquemos valores para que nuestros hijos no sean indiferentes ante el maltrato y la injusticia.


¿Puede el ijime llevar al suicidio a un niño?

Puede ser el desencadenante pero no es la razón principal, para que un niño tome el camino del suicido como única salida, la razón está en casa, en la falta de apoyo o desinterés de sus padres.

Un padre que habla con su hijo, que conoce sus rutinas, su estado de ánimo, se va a dar cuenta cuando el niño sufre una depresión tan fuerte que lo pueda llevar al suicidio; cuando un niño sufre de ijime hay muchas señales de alerta, cambios de actitud, retraimiento, no querer ir a la escuela o hasta se enferman físicamente; un padre que solo ve a su hijo dos minutos al día y no se comunica con él definitivamente no se dará cuenta de estas situaciones hasta que quizás sea demasiado tarde.

Recordemos que cuando hablamos de ijime no hablamos de una pelea con un compañero o algo eventual, hablamos de que se ejerce daño físico o psicológico durante mucho tiempo y es responsabilidad de los padres detectar estas situaciones a tiempo.


¿Qué actitud suelen tomar los padres de nuestra comunidad en caso de hostigamiento? 

Hay muchas reacciones, habían casos en que obligaban a los niños a ir a la escuela y les decían que eso pasa aquí o que era el pago por derecho de piso, hacer eso es como mandar a nuestros hijos a la "boca del lobo”. Algunos reaccionan con miedo generando mayor miedo en sus niños. Otros aconsejan "si te pegan, tú pega”, en este caso un niño que sufre de hostigamiento está afectado psicológicamente y empujarlo a que sigan en el círculo vicioso de violencia es muy dañino.

Muchos padres tienen una actitud violenta ante la escuela, esto tampoco es bueno, la primera reacción es averiguar; con esto no digo que no luchen, se que hay casos en los que la escuela no tiene la reacción que nosotros como padres esperamos, pero eso no debe ser impedimento para seguir luchando por encontrar una solución, siempre manteniendo el control y no respondiendo violentamente.


Muchos padres, al enterarse de que sus hijos están involucrados en casos serios de hostigamiento le echan le la culpa al maestro, a la escuela ¿qué opina sobre esto?

Es la reacción de algunos padres que no quieren asumir la responsabilidad de que dejaron que esto pasara. Si tenemos una buena comunicación con nuestro hijo, conocemos sus actitudes, podremos darnos cuenta a tiempo y buscar caminos de solución. La escuela tiene una función y puede ser que responsabilidades en algunos aspectos, pero el bienestar de nuestros hijos está en nuestras manos.


¿Cuál debe ser la actitud correcta ante una señal de hostigamiento?

Proteger al niño, no aislándolo o buscando culpables, sino calmándolo, protegiendo su cuerpo y su corazón, dándole confianza de que estaremos junto a él. Luego es indagar que pasó, hacer frente y pensar que parte de responsabilidad tenemos nosotros. Creo que si el niño no quiere ir a la escuela es mejor que no asista hasta averiguar bien las cosas y el grado de hostigamiento del que es víctima. 


Muchas gracias por la entrevista, para terminar, ¿qué mensaje le daría a los padres?

Primero decirles que estén atentos a las actitudes de sus hijos y la "comunicación” con ellos es fundamental. Podemos prevenir situaciones extremas si tenemos una buena comunicación y un hogar bien constituido. La escuela es el lugar donde el niño va a aprender, pero los valores los aprende de los padres. Si cree que su hijo está involucrado ya sea como víctima o agresor, busque ayuda profesional. Y por último, que la educación de nuestros hijos es nuestra responsabilidad, hay que interesarnos por saber si de verdad están avanzando y sobre todo enseñarles el valor del aprender. Un sistema escolar que no tenga a los padres como pilares es como una cubeta con un agujero al fondo.


La psicóloga Cynthia Jackeline Uehara atenderá gentilmente consultas de los padres escribiéndoles al E-mail: jackyuehara@gmail.com


Por: Fabiola Oshiro y

        Roxana A. Oshiro







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