Por: | en: Educación | el: | Imprimir Print


Llevo años preguntándome cómo hacen mis universitarios para meter en su horario todo lo que meten. En los primeros años de carrera, algunos toman veinte asignaturas o más en un curso y pertenecen a algún club. Cuando ya están establecidos, añadirán a esa lista varios arubaitos, más clubs, la organización del festival de la Universidad, etc. Cuando descubrí el número de asignaturas que llegan a tomar en primero quedé estupefacta. En nuestros tiempos, tener seis o siete materias en un curso ya era como para volverse loco. Tras mucho observar, he llegado a la conclusión de que lo que son es expertos en llenar los días con clases y otras cuestiones que tienen una hora de empiece y una de final, pues, con honrosas excepciones, la mayoría de las asignaturas implican poco más que asistir a clase de manera más o menos regular, y algunas hasta se pueden aprovechar para dormir. Hay profesores aguafiestas como yo que se castigan a sí mismos requiriendo tareas semanales, pero en general, el universitario en Japón sabe que un estudio diario serio, ése que tiene hora de empiece pero nunca de final, no es del todo necesario para graduarse. Si consigues un buen arubaito y logras llenar el horario con asignaturas donde dormir no acarrea consecuencias, haces un negocio redondo. Te gradúas y no eres pobre en el intervalo.

Muchos padres que ven entrar a sus hijos a la universidad pensarán que para ser universitario, a su hijo se le ve estudiar poco.


Eso cambia algo en los dos últimos años de carrera, pero no demasiado. Lo que irán observando esos padres es que los chicos cada vez estarán más ocupados, pero no será por escribir reportes ni hacer investigación. Será porque sus compañeros mayores les habrán trasmitido la falacia en la que viven todos: que las notas obtenidas cuentan lo mismo que el nombre de la Universidad a la hora de encontrar un empleo (con lo cual está todo predeterminado al entrar en una u otra institución), mientras que las actividades de club y el arubaito cuentan un 43% y un 50% respectivamente. Por lo tanto, se precipitarán a apuntarse a clubs y a realizar trabajillos. Poco saben ellos que, según un estudio, para las empresas, las actividades extraescolares apenas cuentan un 12% y el trabajo por horas un 19%, y que en cambio el conocimiento se valora un 41%, las notas obtenidas un 23% y saber lenguas extranjeras un 24%. Más les valdría estudiar que jugar al fútbol o trabajar tanto, pero la carne es débil, el dinero le gusta a todo el mundo, y la justificación de que un arubaito ahora abrirá puertas laborales en el futuro es un autoengaño muy conveniente. Y sobre todo, sus profesores no se lo exigen.


Si todas las asignaturas que toman los chicos requiriesen dos o tres horas de estudio semanal además del tiempo de la clase, nuestros universitarios ya se habrían vuelto locos. En cambio, las universidades se habrían visto obligadas a recuperar la cordura y a impedir que se pudieran tomar más de siete u ocho materias a la vez. Esto permitiría que la carga de tareas aumentase, de manera que el hábitat natural de un estudiante sería la biblioteca y no el uniforme del convini, como manda el sentido común. Pero la cultura universitaria aquí todavía no ha entendido que para un estudiante, estar ocupado significa estar estudiando, no simplemente tener el horario lleno. Por tanto, el sistema les mantiene a todos "desocupados” mentalmente, pero haciendo malabares entre clases, actividades y trabajo, por ese horror al vacío de tiempo que impera en estos lares. Eso sí, físicamente están ocupadísimos, yendo de un lado a otro y sin parar de moverse día y noche. Pero no pasa nada: para eso está el pupitre de la universidad, para descansar a base de cabezadillas...

 

Por: Montserrat Sanz Yagüe 

Lic. en Filología Inglesa por la U.C. de Madrid 

Dra. en Lingüística y Ciencias del Cerebro y

Cognitivas Univ. Rochester EE.UU.

Catedrática en la Universidad de Estudios Extranjeros de Kobe














Navidad Latina Kobe, mensaje de los artistas



  • Boletín de Noticias

  •  
  • Suscribirse


























Copyright © , Revista Latina| Email | Aviso Legal y Protección de Datos.